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Cómo detectar a un mal cliente

29 Abr Cómo detectar a un mal cliente

Llevo mucho tiempo con este post en la cabeza; mi idea no es otra que compartir una mala experiencia (y hoy de me despido de ella) como freelance. Efectivamente, y como podrás imaginarte, estoy hablando de un mal cliente. A parte de mis reflexiones compartiré otras conclusiones objetivas que me han llegado de la boca de más autónomos y empresarios. Lo que pretendo es objetivizar esa sensación que te invade cuando te tropiezas con un cliente que demanda tus servicios.

El pasado verano tuve una mala experiencia desde que estoy en activo dentro de mi profesión. Me he tropezado con puteros, egocéntricos, artistas frustrados, socios irresponsables, etc.. Vamos, lo normal dentro de la profesión. Sin embargo si algo me molesta es tropezarme con el mal cliente, esa personal pueril y lamentable que no paga por tus servicios, que te marea y convierte tu profesión en algo mecánico. ¿Y qué hay peor que cohiban tu creatividad puesto que es tu trabajo?. Y ahora que lo pienso eso me ha ocurrido en tres ocasiones desde que empecé en el 2006.

Tras pasar ese mal trago lo comenté con los amigos, con profesiones e incluso con directivos de empresa. Todos me confesaron que habían pasado por experiencias similares, es más, en las conversaciones que tuve con ellos se repetían algunas pautas, lo que me permitió objetivizar al personaje de “el mal cliente”. Esto no es del todo posible porque influye mucho la intuición de cada uno sin embargo ayuda a la hora de enfrentarse a un nuevo trabajo.

¿Cuáles son las claves para reconocer a un mal cliente?

1.- Se aprovecha de tus relaciones para apretarte el presupuesto.
El mal cliente se acoge a la recomendación que han hecho sobre ti para decirte que “como vienes recomendado tenlo en cuenta y bájame el presupuesto”.
Detrás hay una persona interesada que se aprovecha de tus relaciones para su propio beneficio. Lo lógico es que si vienes recomendado te pague por tu trabajo sea cual sea el presupuesto.

2.- No sabe lo que quiere
Efectivamente, contrata un servicio qué no sabe cómo lo quiere. Cuando tienes la primera reunión te explica bien lo que tiene en la cabeza pero días después empieza a cambiarlo. Si esto ocurre no sigas con él porque si no lo encauzas te dará problemas.

3.- Su opinión es la importante
En la primera reunión ya impone su criterio. Si esto ocurre es que estás ante un cliente que hasta la última fase de la producción querrá imponer su criterio, dejando el tuyo como profesional y experto fuera de juego. El problema explotará cuando, si sigues adelante, le entregues el producto y te diga que eso no es lo que quería.

4.- Su “deadline”
Otro tipo de perfil que se da es el cliente que viene con prisas y en la primera reunión te marca una fecha de entrega. Por regla general esto es un problema porque ocurrirá, casi seguro, que el cliente no te entregue el material con premura y por consiguiente palmarás días que luego te exigirá. Da igual que le digas que te ha entregado el material con retraso o que no te ha contestado a tiempo, no importa la excusa que le pongas, porque el mal cliente lo verá así, excusas de un profesional que no ha entregado su trabajo a tiempo.

5.- El prestigio
Por último está el más pueril de todos, aquel que te dice que no puede pagarte pero que el trabajo que le hagas tendrá mucha repercusión. Puede o no ocurrir pero lo que seguro que pasará es que no cobrarás por el trabajo y que tampoco te saldrá más a partir de esta “colaboración”. Piensa si te interesa o no. Si lo haces valora tu tiempo y tu disponibilidad.

Así que a partir de ahora te recomiendo lo siguiente:

1.- Tras la reunión ciérralo todo por escrito, vía mail y con la contestación del cliente.
2.- Si puedes ciérralo todo con un contrato, te evitarás problemas.
3.- Si ves que vas a perder el tiempo, pasa del cliente. No hay más. Te evitarás problemas.
4.- Ten claros tus tiempos y tus presupuestos. El tiempo es dinero y tu trabajo también.

Conclusión
Estos son unos puntos que he obtenido de las experiencias de varios profesionales, freelance, empresarios y autónomos. Por supuesto esto es muy personal y suelen ocurrir muy de vez en cuando, menos mal. El mal cliente existe pero tú como profesional puedes verlo venir fácilmente. Siempre he admirado a esos profesionales que tras la primera reunión son capaces de ver si la relación con el cliente será fructífera o no.

Otro día contaré las buenas experiencias y cómo detectar a buenos clientes.

1Comentar
  • Patricia Merayo
    Posted at 11:29h, 30 abril Responder

    Muy interesante este post.
    La premisa “el cliente siempre tiene la razón” es más que cuestionabl

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