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Doctor Divago y sus 25 años (II)

19 Ene Doctor Divago y sus 25 años (II)

El pasado 17 de enero tenía lugar en la sala Wah Wah de Valencia la fiesta del 25 aniversario de Doctor Divago. Así mismo mientras ellos le podían el broche de oro a una trayectoria sólida, contundente y legendaria, yo me despedía definitivamente de un proyecto que ha ocupado un año de mi vida. Así cerré el capítulo…

Reflexiones mirando hacia atrás…

Recuerdo bien aquella reunión, cuando nos sentamos en un café Manolo Bertrán, Mariche Soriano y yo para hablar del proyecto. El Doctor Divago quería un documental y yo necesitaba volver a la música para recargar las energías tras la experiencia tan intensa de ‘L’estiu més negre’. Mi idea era retratar a la banda, contar la historia de un grupo de amigos, pero sin entrar en el mercado discográfico (ya lo traté en ‘La inercia de la costumbre’ sobre Manolo Tarancón), y la vida de una banda independiente (que ya lo hizo Carlos Aimeur con Teología. Perdimos un imperio por esto). Para arrancar la historia, como bien dicen los libros de guión, necesitaba conflicto, situaciones que pusieran al Doctor en la esquina del ring, así que le pregunté a Manolo si existían este tipo de situaciones en su trayectoria, y con su timidez característica me dijo «Hombre, no, no las hay, como mucho la discográfica con la que trabajábamos desapareció y nos dejó colgados. Pero ya está, somos muy normales». En ese momento pensé «Joder, ya me he quedado sin conflicto y sin hilo conductor. Estoy bien jodido». Me abandoné a la suerte y terminamos aquella reunión contentos porque íbamos a hacer algo juntos, aunque yo no sabía por donde tirar.

Empezaron a pasar los meses y Manolo y yo nos íbamos reuniendo para ultimar los detalles de la pre-producción. En aquellas sesiones previas a la grabación Manolo me contaba la historia del grupo, las influencias, las idas y venidas de miembros, las grabaciones, el contexto en el que nació la banda, etc. Conversaciones muy interesantes de las que iba tomando nota. No sabía qué haría con aquellos apuntes porque en aquel momento no tenía ni puñetera idea de cómo iba a contar la historia. Recuerdo que tras usas de esas reuniones, nos pusimos a hablar de la música de los sesenta (de la que ambos somos admiradores), concretamente de Los Brincos y su disco ‘Contrabando’, con portada de mi admirado Iván Zulueta. Coincidir de lleno con las influencias musicales con Doctor Divago me ayudó mucho a perfilar la historia, porque no hay cosa que me gusté más en un músico o una banda que compartir influencias y que el artista reconozca y respete a sus «mayores», a todos aquellos que han estado antes ahí.

Seguían pasando los meses y no recuerdo cómo llegó la idea de la estructura a mi cabeza. Era de noche y me encontraba paseando a Fuyur, y ahí es cuando justamente uno se relaja y las ideas, sin pensarlo, vienen la mente. De repente me acordé de The Warriors (1979, Walter Hill), de su estética, de la banda sonora, y aquel recuerdo saltó a ‘Vanishing Point’ (1971, Richard C. Sarafian). Entonces le mandé un mensaje a Manolo «¿Qué tal si la historia la cuenta un locutor?». A Manolo le pareció perfecto y yo conseguí encontrar a mi protagonista, el hilo conductor de la historia. A eso le tengo que sumar una influencia posterior que ya había visto en otros documentales, y no quería que la historia la contara el grupo sino su entorno más cercano. ¿Y cuál era éste? Pues la respuesta vino de la mano la gran cantidad de cintas de VHS que tenía Manolo Bertrán en su casa, y es que este señor lo tiene todo guardado, archivado, por lo que el acceso a la información era directo. Además, resulta que el 2000 un grupo de amigos de la banda les intentó hacer un documental, totalmente amateur. Manolo tenía algunos brutos en VHS por casa pero no sabía dónde paraban el resto de los minutos grabados, y durante unos meses estuvo como loco buscando esas brutos. Al final los encontró. Así fue como por fin iniciamos la producción.

Ya en primavera empezamos a concretar fechas de grabación porque Doctor Divago iba a presentar su concierto del 25 aniversario en La Boca del Lobo en Madrid el 23 de mayo. Así que me tenía que poner serio y reservar las fechas porque debía poner la carne sobre el esqueleto que tenía en mi mesa de operaciones. Por una parte había un viaje a Madrid, donde haríamos varías entrevistas, por otra las cintas de VHS, los cortes de radio y los recortes de prensa, y por último se iba perfilando un guión elaborado por Manolo, una batería de sucesos que iba a narrar el protagonista de la historia. Así que de mayo a septiembre realizamos todas las grabaciones fundamentales para montar la película. Estas entrevistas incluían testimonios de pesos pesadas del periodismo musical español, músicos, fans y ex-miembros de la banda. Para ello conté con mi compañeros de la Fundación Pixel, el gran Óscar Corrons de NOP Films para registrar los videoclips con los artistas invitados que había preparado el banda, y Jaime Bosch y Carlos Vera de Noiz.es para la grabación de la mesa redonda. Un equipo mínimo; es lo que hay si eres totalmente independiente.

La última fase vino después del infernal mes de agosto. Todo a mi alrededor era un puto caos, pero ahí estaba el Doctor Divago, que en aquel momento era una especie de flotador al que acogerme, así que lo hice con mucha fuerza. El maldito «timeline» del Final Cut no supuso un problema porque con todo el trabajo previo que habíamos hecho la idea estaba más que clara. A Manolo le preocupaba mucho la duración y el montaje por a mi no, mi idea era que fuera natural, pondríamos los clips y dejaríamos que la historia se fuera contacto sola. De hecho recuerdo que pensamos dejarlo en 54 minutos, pero «La Historia» estaba viva y nos pidió más duración, así que dejamos que ella misma durara lo que necesitaba. No fue una tarea nada fácil, aquello iba creciendo, pidiendo más y más metraje que debido a los códecs y los problemas técnicos, nos complicaba el trabajo. Luego llegaron los visionados, los cambios, mi falta de tiempo y la fecha de entrega, que viene a ser más o menos como un arma que te apunta en la sien contando hacia atrás.
Y así fue como pasamos el mes de octubre, encerrados, hablando mucho de música, películas, de los sesenta, y más o menos de la vida en general. Digamos, ahora que lo veo con perspectiva, que el Doctor fue una especie de terapeuta.

Después de los visionados, los premontajes, la presentación oficial, las entrevistas y la fiesta del 25 aniversario, me encuentro aquí, escribiendo estas líneas aún con la resaca del sábado. Esa misma noche me tropecé con Wally después de ir otra cerveza al barra. El batería vino directo a mi, me abrazó fuerte y comentó que estaba muy contento por el documental (Chumillas también me dio la mano aquel día de la proyección de la película y a continuación me dijo «muchas gracias» con un tono muy sentido) ¡Joder, llegué a emocionarme!.
Como suele ocurrir en las historias, allí terminaba el tercer acto de aquel periodo de mi vida, había conseguido terminar la película a tiempo, superar una crisis bestial, ganar 1.000 puntos de experiencia profesional, vencer a los gigantes y los dragones, y sacar de la oscuridad a la princesa. Así que no me puedo quejar.

Foto de portada Edie Andreu

Y aquí la galería de fotos que Edie Andreu hizo sobre el concierto.

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