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“Servicio completo” de Scotty Bowers

08 Mar “Servicio completo” de Scotty Bowers

Llegó en forma de archivo digital a mi Dropbox “Tiroriro.rar”. Sólo un colega tiene acceso a esa carpeta que tenemos compartida de ebooks. El caso es que le mandé un mensaje y me contestó “es tu regalo de cumpleaños y el primer ebook que compro”. Al descomprimirlo vi que se trataba de un epub titulado Servicio Completo de un tal Scotty Bowers (editado por Anagrama). Al día siguiente le pregunté de qué iba, no tenía ni la menor idea. Me contestó “tú leelo”. Aquella noche lo descargué y empecé a leer uno de los libros biográficos que más atónito me ha dejado.

Servicio Completo es la biografía de Scotty Bowers, un barman, jardinero, chapuzas casero, que durante la década de los 40-50 era la alcahueta del Hollywood clásico. ¿Y qué quiere decir esto? Por decirlo de una manera directa, les proporcionaba a las estrellas líos sexuales. Hasta ahí no hay problema, a estas alturas del sigo XXI nos parece incluso normal, pero debemos recordar que las actividades homosexuales, lésbicas y bisexuales estaban penadas en EEUU, y más aún dentro del propio Hollywood, quien debía dar una imagen de heterosexualidad y normalidad más allá de la producción. Hollywood nos vendía imágenes idílicas de un mundo “perfecto” que sin embargo no lo era.

Sin entrar en muchos detalles (el libro debería tener dos rombos gigantescos en la primera página) la historia de Scotty es la historia de un chico crecido en el centro de los EEUU que experimentó su sexualidad desde muy jovencito (hay varias situaciones turbulentas que no voy a describir, y sólo diré que hay curas de por medio). Esa sexualidad le hizo tener la mente muy abierta porque le llevo a conocer y a tener encuentros sexuales tanto con hombres como con mujeres, aunque él afirma que prefiere las mujeres (llegó a casarse dos veces). El punto de inflexión en su vida, y que marcaría unos años venideros de una actividad sexual salvaje, fue cuando entró a trabajar en una estación de servicio, una gasolinera, allí le hizo un favor sexual a un conocido actor, Walter Pidgeon, al que Scotty “le hizo el día más agradable”. Aquel encuentro le abrió al joven las puertas de la industria. Empezaron a pasar por la gasolinera directores de arte, compositores, estilistas, maquilladores, etc. Scotty también aprovechó para dar trabajo a jóvenes militares que después de la Segunda Guerra Mundial no tenían trabajo, así que podían ir a la gasolinera, mamársela a algún hombre y cobrar algunos dólares por ello. Por lo visto, tal y como comenta Bowers, muchos jóvenes no homosexuales de prostituían a cambio de algunos dólares, algo que también hacían algunos actores. A partir de entonces Scotty funcionaba como agenda, se ocupaba de poner en contacto a los clientes a los jóvenes, o jovencitas, porque había de todo. Después de la época de la gasolinera tuvo una nueva época marcada por encuentros sexuales con los astros del cine y la televisión, que incluía actores, actrices, directores de cine, etc.

A mi el libro me dejó poco más que alucinado. “¿Y este tío por qué lo cuenta todo ahora? ¿Por qué desmiente la imagen de Hollywood? ¿Por qué nos habla de la vida privada de esta gente? ¿No debería dejarlos tranquilos? Ahora no pueden defenderse”. Sí, efectivamente, los primeros capítulos me molestaron porque era una intromisión directa en la privacidad sexual de gente muy conocida, pero luego me abordó otro pensamiento “Y qué más da, lo hicieron, y tuvieron que hablar con Scotty porque estaban perseguidos”. Exactamente, Scotty Bowers nos aproxima a la persona y saca del armario a muchos actores y actrices para demostrar al mundo entero como Hollywood y las leyes norteamericanas “anti-vicio” (incluso había una policía que hacía redadas para detener a hombres homosexuales) condenaban con multas y prisión a todos aquellos que vivieran una sexualidad “fuera de lo normal” según sus cánones. El libro de Servicio Completo destapa las vidas de Vincent Price, Katherine Hepburn, Spencer Tracy (su historia de amor es una de las mejores historias y mentiras que ha creado Hollywood), Charles Laughton, Cary Grant, Randolph Scott, Laurence Oliver, Los príncipes de Gales, J. Edgar Hoover, etc…

El final, recuerdo terminar de leerlo y sentir una gran melancolía. Bowers, conforme pasan los años y las décadas, cuenta las vidas de todas estas estrellas que algún día dejaron de brillar; algunas cayeron en el olvido, otras se destruyeron, otras fueron apartadas por la maquinaria de Hollywood, otras simplemente desaparecieron. Scotty envejece y ves que la muerte estrecha su círculo, mueren amigos, familiares, conocidos, y además aparece un nuevo protagonista en la vida sexual hollywoodiense, el SIDA (en los ochenta), que consigue reducir su agenda de líos, aquella donde apuntaba los contactos, y al final siempre tiene que advertir a todos sus contactos que usen precaución antes de iniciar la actividad sexual. Lo que nunca sabremos es sí fue o no verdad la historia del joven Scotty Bowers, lo que ocurrió en aquella gasolinera, en los jardines de las casas de los conocidos actores, en los bordes de las piscinas, en los baños, en las casetas del jardinero, etc. Al final Bowers sigue vivo, trabajando a sus noventa y un años, pero ahora los que estaban han desaparecido para ser leyendas, y él sigue aquí, pero esta vez compartiendo su vida con su segunda esposa y su perro en su casa de la colina que da directamente a Los Ángeles, la ciudad a la que una vez le prestó un servicio completo.

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